ansiedad y ataque de pánico

por | 14 marzo, 2015

¿Al borde de un ataque de nervios?

ansiedad

Ansiedad. Fuente: Instituto Klein

Prisas, crisis, rutinas diarias, responsabilidades y problemas laborales, familiares etc. son  preocupaciones y actividades diarias las cuales debemos afrontar.

Todo esto, en ocasiones, nos hace sentir nerviosos, enfadados, deprimidos angustiados. Si estamos soportando un estrés prolongado podemos sufrir ansiedad.

Resulta necesario explicar que la ansiedad es nuestro mecanismo de defensa frente a los peligros y amenazas. Nos permite preveer los problemas. Nos da la energía suficiente para enfrentarlos, superar las dificultades y  mejorar en la vida.

La ansiedad tiene una función muy importante relacionada con nuestra supervivencia. Por ello no podemos afirmar que la ansiedad sea negativa, pero se convierte en nuestra amenaza cuando  no sabemos manejarla.

La psicología evolucionista nos explica que los humanos primitivos para poder sobrevivir tenían que reaccionar de un modo  muy rápido ante las grandes amenazas existentes. Esta respuesta eficaz y adaptativa que durante millones de años nos salvó la vida es la reacción de lucha o huida.

La ansiedad es esta repuesta heredada de nuestros ancestros que nos prepara para enfrentarnos al peligro. Efectivamente, si estamos ante una amenaza inmediata (un accidente tráfico) necesitamos que nuestro cuerpo realice los cambios necesarios  para una acción rápida.

Ante un peligro nuestro cerebro instantáneamente se lo comunica al sistema nervioso produciéndose una descarga de adrenalina, dando comienzo la activación de cambios físicos: aumento de ritmo cardiaco; músculos tensos; respiración acelerada; estómago tenso, boca seca, pupilas dilatadas, sudoración etc.… todo ello para luchar por la supervivencia.

Además nuestro cerebro funciona de un modo diferente: facilita las respuestas instintivas y motoras, útiles para luchar o huir y dificulta las respuestas cognitivas superiores (planificación, reflexión, razonamiento).

Todas estas reacciones en cadena se frenan cuando nos sentimos a salvo. Si el peligro desaparece, el cerebro lo  comunica al sistema nervioso y se activan los cambios necesarios para reparar y proteger a nuestro organismo del esfuerzo realizado. La respuesta de lucha o huida queda desactivada.

Afortunadamente, en nuestra sociedad actual los grandes peligros que sufrieron nuestros antepasados han desaparecido. Las actuales amenazas, por lo general, no necesitan de esta respuesta de lucha o huida. Nuestros peligros de hoy pueden ser el paro, problemas familiares, horarios laborales, grandes ciudades, sentirnos solos, aislados etc. Las amenazas actuales no necesitan tensar nuestros músculos ni acelerar nuestro ritmo cardíaco pero estas respuestas permanecen en nosotros. Además, en muchos casos estos problemas no desaparecen y nuestro organismo no desactiva esta respuesta. Por ello podemos encontrarnos en situación de alerta permanente, con nuestro organismo dispuesto para lo peor. En la actualidad se estima que un 20.5% o más de la población mundial sufre de algún trastorno de ansiedad. La ansiedad será nuestro enemigo si los síntomas son  graves, desagradables, duran mucho tiempo, son frecuentes, nos impiden hacer nuestra vida….. En estos casos es recomendable buscar ayuda para poder manejar y controlar nuestra ansiedad. De otro modo, la ansiedad  puede convertirse en nuestro depredador.