La autoestima

por | 20 enero, 2015
la-autoestimaLa autoestima es la capacidad que tenemos para valorarnos.

Esta capacidad tiene mucho que ver con la autoconfianza y la opinión general que tenemos de nosotros/as mismos como consecuencia de hacer las cosas bien, con éxito.

La autoestima es muy importante porque según sea ésta nos sentiremos más o menos capaces o nos apetecerá más o menos hacer y planificar nuestras actividades y objetivos.

Si nuestra autoestima es muy negativa nos resultará muy difícil alcanzar metas ya que nuestros pensamientos y opiniones afectan a como nos sentimos y nos comportamos. Una baja autoestima nos paraliza.

Autoestima positiva: “Hago bien las cosas”. “Me gusta como soy”

Autoestima negativa: “Las cosas me salen mal”. “No me gusta como soy”

Si tenemos este tipo de creencias sobre nosotros mismos, “Yo soy incapaz de…”; “Yo debería de ser una persona más expresiva y abierta, como el resto de las personas…”. Deberemos de empezar a considerar estas opiniones como cuestionables, como no ciertas (¿soy realmente incapaz?; ¿porqué debería de ser más expresivo/a?).

¿Cómo podemos entender nuestra baja autoestima?: podemos entenderla reflexionando sobre nuestra experiencia, las dificultades que hemos vivido. Recibir críticas continuamente, sentirse diferente, sin apoyo contribuyen a desarrollar una baja autoestima.

Podemos recordar situaciones específicas, experiencias en nuestro pasado. Esto recuerdos del pasado podrán ayudarnos a comprender mejor como nos sentimos hoy.Pero también debemos de recordar que nosotros/as somos protagonistas de nuestra propia vida. Los medios para cambiar están a nuestro alcance. Los éxitos que podemos lograr serán nuestros méritos.

  • El primer reto será ¡echarse flores a uno mismo/a! Felicitarnos internamente cuando algo nos sale bien, por pequeño que sea.

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  • El segundo será localizar pensamientos automáticos erróneos de nuestro pensamiento (distorsiones cognitivas). Las más comunes:
    • Exagerar lo negativo: prestar más atención a nuestros errores que a nuestros logros.
    • Hipergeneralización: a partir de un hecho aislado hacer una regla general. Por ejemplo, si soy rechazado por mi pareja, pensar “Ya nadie me quiere porque soy…”
    • Pensamiento dicotómico/“todo o nada”: catalogar las experiencias en polos opuestos, bueno o malo; magnífico o terrible, etc.
    • Conclusiones apresuradas: suponer que otras personas nos desprecian, estando tan convencidos/as de ello que interpretamos sus comportamientos en negativo hacia nosotros/as.
    • Personalización: atribuirnos la responsabilidad de sucesos externos (por ejemplo un padre o madre tras ver las malas notas de su hijo piensa “Soy un mal padre/madre”.

Para superar estos hábitos mentales podemos seguir estos pasos:

  • Acostumbrarnos a reconocer estos pensamientos automáticos negativos cuando pasen por nuestra mente.
  • Los identificaremos: estoy personalizando; estoy exagerando lo negativo etc.
  • Razonaremos por qué esos pensamientos no son reales.
  • Practicaremos respuestas diferentes para esos pensamientos y generaremos una autoevaluación más realista y positiva hacia nosotros/as.
  • Al finalizar el día, buscar tres aspectos positivos de nuestro día. No tienen que ser grandes objetivos. En la mayoría de las ocasiones lo importante reside en las cosas más pequeñas.