La regulación de las Emociones en el Niño/a

por | 24 septiembre, 2015

Auto-regulación Emocional en el desarrollo del niño/a

Terapia Infantil

Atención Psicológica Integral Tudela

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las-rabietas

En el desarrollo de la autorregulación intervienen factores madurativos e interactivos con las figuras de apego (padres y familiares que le cuiden). Los niños/as nacen ya preparados para la interaccionar con otros y desde el nacimiento las experiencias tempranas están gobernadas por el placer/displacer y responden a la “sonrisa social”, algo que a los adultos “nos enamora”. Desde bebés son capaces de mirar directamente a los ojos y vocalizar socialmente, amitiendo sus primeros sonidos. Los padres en esta interacción sonríen a los bebes, les hablan e imitan sus expresiones y con ello enriquecen sus interacciones y ofrecen rico aprendizaje.

La transición de bebé a infante tiene lugar de manera paulatina entre los 9 y 18 meses en los que va desarrollando un sinfín de habilidades y conductas: gatear, ponerse de pie, caminar… y una creciente capacidad organizativa que le llevará a realizar actividades y expresar emociones más complejas (amor a través de abrazos, besos…).

Con todo este desarrollo se va adquiriendo independencia que desencadena curiosidad y necesidad de exploración.

A los dos años desarrolla nuevas habilidades para conceptualizar el mundo, desea experimentar nuevas sensaciones y conductas pero también desea el calor de las figuras de apego (madre/padre), se balancea en un columpio emocional.

El siguiente paso será la formación y uso de ideas y conceptos, el menor ya será capaz de comprender y comprobar la función de los objetos (hablar por teléfono, cepillarse el pelo…); al igual que fusiona lo que siente, ve, palpa…… todo esto le llevará hacia la siguiente fase evolutiva: capacidad de elaborar ideas, idear conceptos que le llevarán a unir conductas y emociones.

El desarrollo del lenguaje es un indicador de la capacidad del niños/as para usar imágenes y símbolos y comenzará a jugar de modo simbólico.

Hacia los tres años se espera que los niños/as incrementen su control interno, que obedezcan ciertas peticiones de los padres incluso cuando no estén presentes. Pero en el caso de las prohibiciones (como puede ser tocar un objeto deseado) los niños les costará mucho esfuerzo acatar el límite.

Estas limitaciones que se dan a nivel conductual también se evidencian en lo emocional y así la falta de control sobre la emoción negativa que sienten en situaciones de frustración se expresara en forma de rabietas.

Durante la primera infancia los niños pueden generar pocas estrategias para regular las emociones por sí mismos y requieren de la regulación externa. Posteriormente irán experimentando e incrementando sus propias estrategias en las diversas interacciones sociales que se irán incrementando a través de las relaciones sociales.

 

Fuente: Psicoterapia Infantil (Esquivel)