Psicología adultos

Nuestros problemas se forman, se conservan y agravar a través de las relaciones que mantenemos en nuestro entorno laboral, familiar e interpersonal.

En la actualidad las dificultades emocionales constituyen un importante problema de salud púbica porque generan multitud de problemas aparentemente de origen físico: problemas para dormir, ansiedad, depresión o tristeza, síntomas gastrointestinales, dolores articulares de cabeza etc… Pudiendo extenderse y provocar crisis de ansiedad, ansiedad generalizada, fobias, depresión y con ello afectar a nuestra vida de pareja, familiar y laboral.

La labor del psicólogo en la terapia será comprender y guiar a la persona para adoptar cambios con los que consigamos poner en funcionamiento herramientas de afrontamiento más adecuadas y resolver aquellas dificultades provocadoras del malestar. Con ello se consigue superar la angustia, la depresión, el estrés y mejorar la calidad de vida, generando espacios de felicidad y satisfacción.

Trastornos más frecuentes en adultos

  • Ansiedad, estrés
  • Trastornos depresivos
  • Trastornos de personalidad
  • Trastornos psicóticos
  • Trastornos psicosomáticos
  • Trastornos de la conducta alimentaria
  • Trastornos del sueño

Ansiedad

Cuando nuestro sistema de alarma se dispara sin causas aparentes.

Todos padecemos ansiedad habitualmente. Se trata de una función mental resultante de nuestra propia evolución. En nuestro sistema de alarma contra el peligro. Pero ¿Cuándo se vuelve patológica la ansiedad? La ansiedad nos ayuda a funcionar mejor en la vida para enfrentarnos y superar los problemas. Pero cuando la ansiedad se convierte en nuestra respuesta habitual nos bloqueará convirtiéndose en un problema que no sabemos resolver. Y es que estar siempre alerta nos paraliza y bloquea la gestión de nuestras relaciones laborales, sociales, familiares etc. Las personas con ansiedad se sienten débiles e incapaces de llevar su vida, tienen miedo de perder el control.

La ansiedad puede tener muchos rostros externos como:

  • Miedo
  • Ataque de pánico
  • Pensamientos rumiantes, que no cesan en nuestra cabeza y no nos dejan dormir
  • Irritabilidad

Trastornos depresivos

Muchos sucesos vitales nos pueden producir tristeza y desánimo. Esta tristeza y desánimo son completamente normales pero si se prolongan en el tiempo, es probable que se haya instalado una depresión. Pueden quedar afectados el sueño, el apetito, nuestras relaciones de pareja y familia; nuestra relación social y laboral; incluso nuestro cuerpo pierde la capacidad de reaccionar contra las enfermedades

La depresión se expresa a menudo como una queja del cuerpo. Es importante una exploración física para asegurarnos de que no existen otras enfermedades, pero es fundamental acudir a la ayuda psicológica para descubrir y resolver el conflicto que hace que nos sintamos sin salida.

Trastornos relacionados con factores estresantes

Cuando nuestra personalidad se ve afectada por una fuerte conflictividad interna o cuando las exigencias externas, familiares o sociales superan nuestra capacidad de adaptación, pueden aparecer trastornos más complejos, que van más allá de la ansiedad o la depresión

Así, por ejemplo, pueden aparecer trastornos fóbicos, obsesivo-compulsivos o crisis de pánico o angustia.

Conflictos emocionales, laborales, sexuales o familiares, sobrecargas físicas o psicológicas, estados de abandono o sentimientos de indefensión, pueden provocarnos trastornos generalizados en el ánimo. Nos podemos sentir nerviosos, irritables e inseguros. Nuestra inquietud se generaliza y el malestar puede afectar a capas profundas de nuestras vidas.

Podemos dormir angustiados, el llanto nos suele aliviar, nos preocupamos por el futuro porque su existencia la vemos llena de temores y dificultades que en muchas ocasiones nos parecen insalvables.

Estos pensamientos y temores afectan a nuestra percepción de nuestro entorno de los acontecimientos y de nuestras relaciones con nuestra pareja, familia, amigos, compañeros de trabajo etc. Posteriormente llegará a transformarse nuestra propia percepción de nosotros mismos.

Estos cuadros pueden estar acompañados de mareos, taquicardias, sudoración, astenia, disnea, trastornos sexuales, etc.

Crisis de angustia o ataque de pánico

Es el miedo al miedo.

La crisis de angustia se caracteriza por una intensa vivencia de muerte; parecen ser espontáneas y no asociarse a nada, pero en el curso clínico de un tratamiento se asocian a situaciones fóbicas. Sus síntomas pueden ser: sensación de dificultad respiratoria, Mareo o sensación de desfallecimiento, Palpitaciones o taquicardia, Temblor o estremecimiento, Sudoración, Sensación de ahogo o de paro respiratorio, Náuseas, Escalofríos, Dolor, Miedo a morir, Miedo a perder el control de sí mismo

Existen formas más mitigadas de la crisis de pánico, dejan una sombra de ansiedad después de los episodios agudos. Limitan mucho la vida de las personas.

Es muy importante el tratamiento psicológico con la finalidad de que el miedo al miedo no invada la vida de la persona limitando sus movimientos

Trastornos fóbicos

La fobia es un temor, aparentemente absurdo o irracional pero que incapacita mucho a la vida de la persona: agorafobia, claustrofobia., a un objeto, situación o actividad.

Los temores fóbicos se acompañan de ansiedad, aunque cumplen otros criterios más específicos:

  • Son desproporcionados a la situación que los crea
  • No se pueden explicar por la persona que los surge
  • No se adaptan al control voluntario
  • Conducen a actitudes de evitación de la situación temida

Trastornos obsesivos

Son ideas no deseadas pero que siempre están ahí. Irrumpen de forma repetitiva y persistente y acompañadas de la compulsiones (actos igualmente forzados y reiterativos). La edad de inicio de estos problemas se sitúa en la infancia o adolescencia. En la mayoría de los casos, las ideas obsesivas se acompañan de rituales, actos considerados absurdos por los pacientes, pero de los que no pueden sustraerse. La ansiedad acompaña a estas obsesiones y compulsiones ya que la vida de quien las padece se convierte en un camino difícil de recorrer. Tampoco es extraño que venga acompañado de sintomatología depresiva ante las dificultades de poder disfrutar de la vida.

Trastornos de personalidad

Los trastornos de la personalidad son patrones fijos del pensamiento y del comportamiento, desadaptativos que provocan problemas y dificultades en las relaciones interpersonales, las actividades sociales, el estudio y el trabajo.

No son enfermedades, sino dificultades en la forma de ser que se inician en la infancia/adolescencia y que generan conflictos con uno mismo y con los demás.

Las personas con trastornos de la personalidad tienen dificultades para responder a las demandas sociales, a las situaciones de estrés y de exigencia así como a los problemas cotidianos de la vida diaria

Los síntomas varían ampliamente dependiendo del tipo específico del trastorno de la personalidad.