Terapia de pareja, superando dificultades

por | 5 julio, 2018

¿Vivieron felices y comieron perdices?

Terapia de pareja. Terapia Familiar.

Los problemas de  pareja.

Mariuca Casquero – Psicóloga 

Teléfono 634 41 89 51 –Atención Psicológica Integral

 

 

Películas, cuentos… nos impregnan de mitos de un  amor romántico e idealizado, extendiéndolo a una dimensión irreal. Mientras que en muchos países las parejas concertadas pueden ser muy comunes (India, Japón, China…), en nuestra sociedad las parejas se fundamentan en el amor romántico. En las parejas “arregladas” se aceptan las normas del entorno social, no se esperan comienzos de vida en común por amor; como mucho el paso del tiempo les hará tropezar con un amor de compañía.

El amor romántico, en nuestra sociedad, está compuesto por mitos que configuran unas creencias socialmente compartidas sobre la “supuesta verdadera” naturaleza del amor. Así nos resultan muy creíbles frases como:

“Los celos son una prueba de amor”

“El amor verdadero lo puede todo”

“Todos tenemos nuestra media naranja”.

Estas creencias nos ofrecen falsas expectativas. Es un modelo de conducta amorosa que cuando falla (y siempre falla) llevarán a la  frustración, al fracaso afectivo e incluso a generar conductas violentas. Creer en nuestra “media naranja” nos hace interiorizar que amar es acoplar nuestra vida a la de nuestra pareja e identificamos el tener diferentes opiniones, gustos… con falta de amor verdadero.

El mito de los celos nos hace pensar que estos son signo de amor; que sin celos no hay amor e incluso que a más celos más amor. Los celos son un sentimiento que se da frecuentemente en el enamoramiento, pero  poco a poco debe de dar paso a un amor más sosegado y menos posesivo: al verdadero apego.

Estos mitos nos hacen creer que en la relación de pareja no deben de existir desacuerdos porque “el amor lo puede todo”;  “con solo amor basta”. Cuando las discusiones aparecen, pensamos que nuestra relación no funciona y vamos más lejos: ¡no nos queremos!

En una relación siempre existen desavenencias, estas no significan que la relación de pareja funcione mal, que no exista  amor. Son todo lo contrario, que la pareja está “viva”, en movimiento y que estos producen cambios a los que hay que adaptarse. Las discusiones son comunes y naturales. Lo importante es saber enfrentarlas, resolverlas. Si estos problemas pasan a ser parte de nuestra rutina diaria deberemos de plantearnos resolverlos de un modo adecuado, solicitando ayuda si es necesario,  para no quitarle fortaleza a nuestra relación.

Es importante generar buena comunicación desde la sinceridad, explicar que es lo que se siente asumiendo cada uno nuestra parte de responsabilidad frente a la situación.

Identificar los motivos de las últimas discusiones. Cada pelea, por superficial que parezca puede tener otros verdaderos motivos de fondo: ¿Realmente es este el problema? ¿La situación justifica mi comportamiento?

El respeto mutuo es fundamental, ser sinceros pero sin descalificativos, sin insultos. En la solución del tema de “hoy” no se deben de sacar asuntos del pasado. Asumir nuestros propios errores, pedir disculpas, llegar acuerdos, pensar en nuevas formas de actuar, manteniendo una actitud flexible y conciliadora. Todo esto enriquecerá nuestra vida en pareja.

Fuente: Pereda,R (2001) El amor Una historia Universal. Madrid. Ed. Espasa Calpe; Pixabay